En el primer tiempo, Bélgica fue claramente superior en posesión y generación de peligro. De Bruyne, Lukaku y Tielemans lideraron las principales acciones ofensivas, pero se toparon una y otra vez con un sólido Alireza Beiranvand, clave para mantener el cero. Incluso hubo un gol anulado a Irán tras una jugada de Mehdi Taremi, que el VAR invalidó por fuera de juego.
Irán, pese a pasar momentos de dominio belga, también tuvo sus chances. Con pelota quieta logró complicar y obligó a intervenciones importantes de Thibaut Courtois, sosteniendo un partido que ya mostraba señales de tensión desde temprano.
En el inicio del segundo tiempo, Bélgica volvió a cargar con todo y acumuló ocasiones clarísimas. Sin embargo, la falta de eficacia y otra gran actuación de Beiranvand mantuvieron el empate. El equipo de Rudi García llegó a generar varias situaciones consecutivas, pero sin precisión en la definición.
El quiebre del partido llegó a los 66 minutos, cuando Nathan Ngoy fue expulsado por una falta sobre Taremi siendo último hombre. La tarjeta roja dejó a Bélgica con diez jugadores, cambiando por completo el desarrollo del encuentro y dándole a Irán un escenario ideal para buscar el triunfo.
A partir de ahí, el duelo quedó abierto: Bélgica resistiendo con uno menos e Irán intentando aprovechar la superioridad numérica. Sin embargo, ninguno logró romper el cero, en un empate que deja sensaciones divididas en ambos lados. Ambos quedaron con dos puntos en la tabla y se jugarán la clasificación en la última fecha.

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