Ghana mantuvo su plan desde el comienzo: replegarse, cerrar espacios y apostar al contragolpe. Con una defensa muy ordenada y un fuerte despliegue físico, los africanos incomodaron a una Inglaterra que tuvo dificultades para encontrar pases entre líneas y generar peligro constante.
En el segundo tiempo, los ingleses intentaron cambiar el ritmo con modificaciones y más presencia ofensiva. Saka y Madueke fueron de los jugadores más desequilibrantes, buscando abrir la cancha y encontrar alguna grieta en una defensa que se mantuvo firme durante todo el partido.
La gran oportunidad del encuentro llegó en el tramo final, cuando Inglaterra tuvo una triple ocasión: Asare le negó el gol a Saka, luego el remate de O’Reilly dio en el travesaño y Harry Kane falló con el arco prácticamente libre. Fue el reflejo de la falta de eficacia que acompañó al equipo europeo.
Finalmente, Ghana consiguió el resultado que buscaba y cerró un empate trabajado. Inglaterra atacó más, pero no encontró respuestas ante un rival rocoso y bien organizado, que se llevó un punto importante.
Apoyado en masa por sus hinchas a las afueras de Boston, la selección que dirige el alemán Thomas Tuchel sigue al frente del Grupo L con cuatro unidades, las mismas que su rival africano, al que supera por diferencia de goles a falta de una jornada para el final de la primera fase.

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