Ariel Behar es un caso extraño. A los 26 años es el segundo mejor doblista de Uruguay y el único especialista. Vive dando vueltas por el mundo tratando de crecer en esa modalidad, con lo complicado que esto significa. No ha logrado aún sobrevivir con ganancias en este deporte, pero insiste y esta semana está en puesto 139, apenas uno por arriba del mejor de su carrera.
Viajó a defender al equipo nacional a Lima y demostró en cancha que era el mejor de los cuatro que participaron del partido del sábado, que le dio una chance de sobrevivir a los celestes, junto a Martín Cuevas. "Siento que soy doblista. Cuando me toca jugar no es que sienta que debo hacer la diferencia, pero sé que para algunos puntos estoy más preparado porque me dedico y entreno para los dobles. Sólo juego torneos de dobles y por eso me considero el doblista del equipo", afirma Behar.
Ari no duda: "Siempre que esté sano me gusta que me tomen en cuenta para jugar dobles por Uruguay. Obviamente Pablo Cuevas está a otro nivel y junto a Bebu han tenido muy buenos resultados juntos, pero si alguno de ellos dos termina mal luego de los individuales yo siempre estaré listo".
Hasta ahora nunca se dio la oportunidad de que los dos mejores doblistas formen pareja, pero a Behar le encantaría. "Sería genial poder jugar alguna vez con Pablo. Espero que eso suceda. Hemos compartido entrenamientos de la Davis o estuvimos mirando juntos algún partido, pero nunca compartimos equipo. Cuando se dan esas charlas trato de sacarle su forma de ver el juego, porque tiene una visión que va más allá de lo normal. Se aprende mucho con él al lado".
Para Behar, el camino de participar en los torneos no es fácil porque debe conseguirse pareja en cada gira con características particulares. "Tengo que armar gira a gira y elegir compañeros que estén a full con el dobles. Si es un singlista, lo elijo para un solo torneo, no una gira, porque cuando les va bien una semana, terminan tocados físicamente y a la semana siguiente ya no quieren jugar dobles. Un singlista de gran nivel te puede dar un buen torneo, pero no una gira porque te podés comer el garrón de que te deje tirado en alguna semana. Por eso es mejor conseguir un doblista para jugar dos o tres torneos seguidos", explica.
Ari siente que ahora "me buscan más para jugar dobles que cuando estaba afuera de los 200 primeros. Si estuviera 100 sería mejor, pero a medida que te acercas a ese ranking, te das cuenta que te empiezan a escribir los que no te contestaban los mails antes", cuenta sonriendo.
El atleta de 29 años ya había vuelto al ruedo de manera oficial el 20 y el 21 de febrero en el Torneo Apertura en la Pista del Parque Batlle de Montevideo pero en los 400 y 800 metros llanos.
Ayer, Silva se dio el gusto de regresar a las pistas en su especialidad y fue medalla de plata en San Bernardo con una marca de 50"81, un buen tiempo para ser su primera carrera de la temporada y teniendo en cuenta que el tacuaremboense busca correr por debajo de los 49"40 para clasificarse a los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro.
"Estoy muy feliz por haber vuelto a correr en los 400 con vallas. La carrera fue impecable y me quedé muy conforme, motivado y con sensaciones muy buenas", le dijo el atleta a Ovación desde Brasil.
Ahora, Silva seguirá buscando la marca para ser olímpico por cuarta vez en su carrera y la próxima instancia será el Darwin Piñeyrúa.
Déborah Rodríguez ya tiene la marca para competir en los 800 metros llanos de los Juegos Olímpicos y ahora va por conseguir su tiempo en los 400 metros con vallas. Necesita correr por debajo de los 56"20. Andrés Silva también quiere la clasificación olímpica en los 400 con vallas y para eso, precisa una marca que esté por debajo de los 49"40.

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