Esas dudas fueron zanjadas con una goleada 5-1, con dos goles de Leandro Trossard, uno de Kevin de Bruyne, otro de Romelu Lukaku y otro de Alexis Saelemakers, que le permitió quedarse con el primer puesto del grupo G.
A los cinco minutos, Bélgica percibió alivio y frustración. No por sus méritos iniciales, sino por las noticias del otro duelo del grupo: el gol de Egipto a Irán tenía un efecto contra la presión para los Diablos Rojos, a los que, bajo esos parámetros, les bastaba con el empate para ser segundos, pero era imposible ser primeros.
Hubo una figura capital en ese arranque de encuentro, el mejor de Bélgica en este Mundial. La incursión en el once de Hans Vanaken, su llegada, su juego entre líneas, su calidad y su altura de juego promovieron los insistentes ataques. No marcó de milagro en un remate cruzado de Trossard repelido por el palo cuando pareció gol. El pase fue de Vanaken. El 1-1 de Irán a Egipto lo devolvió al mismo sitio de la inquietud. La victoria otra vez era la única vía. Y la logró.
Jeremy Doku, de inicio de nuevo en el once tras el nacimiento de su hijo, también formó parte de ese ímpetu con el que Bélgica abordó el duelo, igual que De Bruyne. Nueva Zelanda sufría, encomendado a una resistencia insostenible sin un paso adelante, con todo lo que quedaba y le esperaba al conjunto oceánico.
La revisión en el monitor anuló un penal a favor de la selección belga por la posición natural de la mano que había señalado instantes antes. Aún debía dar más el equipo de Rudi García, todavía expuesto a la eliminación, todavía sin vencer a nadie ni ir por delante en el marcador en ningún instante del Mundial.
El cuarto remate de Trossard, ya cerca de la media hora de partido, sí supuso el 1-0. Un tiro de esquina, varios rebotes y el remate del futbolista del Arsenal confluyeron en el gol de Bélgica, que remató 13 veces en la primera parte, cuatro entre los tres palos, sin la efectividad goleadora de otro tiempo, pero más que suficiente para doblegar a un adversario como Nueva Zelanda.
Su rival ni siquiera había probado a Thibaut Courtois, cuyas intervenciones en la primera parte fueron contadas. También en la segunda, más aún cuando Trossard sentenció de volea con el 2-0 en el minuto 50.
Un remate cruzado, en el enésimo intento, supuso también el gol que tanto perseguía, con tanta insistencia, De Bruyne. Bélgica, que recibió el 3-1 en el tramo final, por medio de Elijah Just, para poner en duda de nuevo su primera posición, contestó rápido con el 4-1 de Lukaku, recién entrado al campo. Saelemaekers puso el 5-1 difinitivo a los 90’+4.
Con este resultado, Bélgica quedó como líder del grupo G con cinco puntos, los mismos que Egipto, que tuvo peor diferencia de goles. Irán finalizó tercero y espera resultados, mientras que Nueva Zelanda fue última con una sola unidad.

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