Como con Colombia, el capitán lideró el triunfo celeste en el Centenario con una brillante actuación, que en el caso de ayer fue perfecta.
Comenzó anulando una peligrosa llegada de Vidal y terminó siendo insuperable en defensa, tapando todas las vías chilenas cada vez que trataban de superarlo. Además, dio un ejemplo de madurez con la cinta en el brazo, sin entrar a las provocaciones chilenas pero sin descuidar nunca el orgullo celeste, sobre todo ante el siempre polémico Medel. Y, para poner la frutilla, volvió a ser el que marcó el camino del triunfo abriendo el marcador con una definición que envidiaría cualquier nueve. Un verdadero líder celeste.
En los dos partidos, pero sobre todo anoche, dejó el nivel altísimo para cuando regrese Giménez. Un pilar en defensa que supo asistir a Godín en el primer gol.
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